El régimen acusa a la abogada Kimberley Motley de participar en una ‘provocación organizada desde EEUU’


Kimberley Motley durante su trabajo en defensa de las mujeres afganas. (MARIE CLAIRE)

El régimen acusó a la abogada estadounidense especialista en derechos humanos Kimberley Motley de participar «premeditadamente en una provocación organizada desde Estados Unidos contra la Revolución cubana».

Motley fue detenida el pasado viernes en La Habana junto a los músicos disidentes Gorki Águila y Luis Alberto Mariño. Había viajado a la Isla para interesarse por la situación del grafitero Danilo Maldonado (El Sexto), preso desde el 26 de noviembre, un día después de la muerte de Fidel Castro, por escribir en una pared del Hotel Habana Libre la frase «Se fue».

Como es práctica habitual, la prensa oficial no informó sobre el arresto de Motley ni los interrogatorios a los que fue sometida en una unidad policial, su hotel y el aeropuerto, antes de permitirle partir.

Este jueves, la web oficial Cubadebate publica sin embargo un artículo del periodista Arthur González destinado a desacreditarla.

Motley ingresó en 2008 a un programa del Departamento de Estado para acciones en Afganistán, «no para condenar los bombardeos y crímenes yanquis contra civiles indefensos, sino para ‘defender’ a las mujeres de ese país», dice González, aunque no explica por qué le parece mal la defensa de las mujeres afganas.

Señala que Motley viajó a la Habana con visado de turismo con el fin de participar en el Festival de Jazz.

«Por tanto, pudo realizar su viaje a la Isla respaldada por una licencia cultural, ya que los ciudadanos de Estados Unidos tienen limitados sus derechos civiles, impidiéndoseles hacer turismo en Cuba desde hace casi 60 años, violaciones que la abogada no cuestiona», afirma, aunque la prensa y los abogados de la Isla nunca se quejaron de que durante décadas (hasta 2012) los cubanos no pudieran viajar a ningún país del mundo sin un permiso especial del Gobierno. Todavía hoy determinadas categorías de profesionales y otros ciudadanos tienen restringida su libertad de movimiento.

El visado de turismo es el argumento que suele utilizar el régimen para expulsar del país a visitantes que se reúnen con opositores y activistas de derechos humanos.

González dice que «el plan de provocación» de Motley se diseñó aprovechando la celebración del Festival de Cine y el de Jazz, que atraen a numerosos periodistas y personalidades de la cultura.

Añade que la abogada fue «mandada a participar en un show mediático frente al Tribunal Provincial [de La Habana], en compañía de elementos sufragados por el Gobierno norteamericano, carentes de prestigio social y con pésimos antecedentes delictivos comunes», en referencia a Águila, líder de la banda Porno Para Ricardo, con canciones muy críticas con el régimen y sus dirigentes, y a Mariño, integrante del proyecto Cuba Decide, que dirige Rosa María Payá.

González incluso llega a decir que Motley fue Miss. Wisconsin en 2004 y, «por tanto, está acostumbrada y siente placer por la publicidad».

Según explicó Gorki Águila a DIARIO DE CUBA, la abogada se entrevistó con la madre de El Sexto, indagó sobre los procedimientos penales cubanos y quería hacer declaraciones a la prensa fuera del Tribunal Provincial.

Como prueba de que este «fue un plan provocativo organizado desde Miami», González esgrime las declaraciones Rosa María Payá en defensa de Motley, «la rápida publicación de la noticia en la prensa de Estados Unidos» y la reacción de Human Rights Foundation (HRF), organización de defensa de los derechos humanos a la cual pertenece la abogada.

González también destina parte de su artículo a intentar desacreditar a Danilo Maldonado. Lo presenta como un artista «fabricado desde Miami», que «no ha cursado estudios ni tiene obra alguna que mostrar».

«Maldonado, adicto a las drogas, al igual que el supuesto músico Gorki Águila, son mantenidos financieramente desde Estados Unidos para realizar acciones provocativas callejeras, divulgadas con inmediatez por las redes sociales, para crear la imagen de que en Cuba existe un movimiento popular contrario al sistema», afirma.

El régimen pone el rótulo de «fabricado en Estados Unidos» a todo lo que no puede explicar o justificar fuera de su lógica de estricto control político y social.

Llamar delincuentes y en este caso drogadictos a los opositores en la prensa estatal sin darles derecho a réplica es otro recurso que el Gobierno utiliza con frecuencia.

Ese tipo de ataques sería demandable en cualquier país, pero no lo es en Cuba, donde no existe independencia judicial y los disidentes están a merced de un caprichoso sistema que los despoja de buena parte de sus derechos.

González dice que Motley aceptó ir a la Isla a interesarse por El Sexto, en un viaje facilitado por HRF, a sabiendas de que «la policía no golpea, ni utiliza gases lacrimógenos y su vida no corría peligro alguno, algo muy distinto a lo que sucede en su país donde por ser de raza negra y violadora de las leyes, seguramente la pasaría bien mal».

El periodista oficialista al parecer desconoce que la población carcelaria de la Isla está integrada principalmente por negros, quienes también son mayoría en barrios marginales y principal blanco de la represión policial.

Por otra parte, González pregunta por qué HRF no ha pedido a Motley defender al independentista puertorriqueño Oscar López, quien lleva 35 años en cárceles estadounidenses, a los trabajadores peruanos de la Federación de Sindicatos del Poder Judicial, y otros reprimidos.

El régimen acusa rutinariamente a las organizaciones de defensa de los derechos humanos de utilizar un doble rasero, pero hace su propia selección de qué es defendible y qué no utilizando un criterio ideológico.

A juicio de González la supuesta «provocación» de Motley busca dar argumentos al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, «y exigirle romper relaciones diplomáticas con Cuba».

Es «algo bien deseado por la mafia anticubana; pero los cubanos tienen suficiente experiencia e inteligencia para no tomar medidas apasionadas», dice el periodista y pide que la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro) sancione a la abogada.

Tras su salida de la Isla, Motley aseguró que seguirá presionando por la libertad del El Sexto.


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