Padres de dos niños judíos en Cuba podrían ir a prisión por denunciar acoso escolar


Cubanos creyentes celebran que Estados Unidos incluyera la semana pasada a Cuba en la Lista Especial de Vigilancia de naciones cuyos gobiernos se han involucrado o tolerado violaciones graves a la libertad religiosa.

Las acciones que demuestran la constante violación por parte del gobierno de Cuba son numerosas, señalaron creyentes de diferentes denominaciones religiosas quienes aseguran que durante el 2019 se intensificó la represión y la persecución contra ellos en todo el país.

El joven Ricardo Fernández Izaguirre, de la Iglesia Apostólica Cubana, asegura que la cifra de violaciones aumentó notablemente en 2019 con respecto al año anterior.

A juicio del activista residente en Camagüey entre las principales acciones contra los creyentes figuraron el hostigamiento, la represión y acoso a pastores y la persecución religiosa en las escuelas.

Fernández Izaguirre, también periodista independiente colaborador del portal 14ymedio y de la revista La Hora de Cuba, menciona que otras formas de hostigar a los religiosos ha sido no permitirle a los pastores viajar a eventos fuera del país sin que le ofrezcan ninguna razón de esa negativa.

Las Damas de Blanco han sido víctimas de fuertes limitaciones a la libertad religiosa que contempla fundamentalmente la negación por parte de las autoridades de asistir a los templos los domingos y a las jornadas de celebración propias de la iglesia católica, recordó en entrevista con Radio Televisión Martí, una de sus representantes, Leticia Ramos.

La opositora, residente en Cárdenas, Matanzas, destacó que la represión ha sido también contra otras denominaciones religiosas y citó casos de pastores de las Iglesias Pentecostal y Bautista a los que les han derrumbado sus templos por solamente llevar la Palabra de Dios al pueblo.

Este verano la Oficina de Asuntos Religiosos (OAR) del Partido Comunista prohibió la salida a la calle de los feligreses en la II Jornada Nacional de la Juventud (JNJ) y varios laicos se vieron impedidos de asistir a las exequias del cardenal Jaime Ortega y Alamino.

Esta cancelación de las actividades públicas para los católicos fue denunciada por el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo durante una visita al Vaticano en la que participó en una conferencia sobre dignidad humana y la fe.

«Cuando el estado gobierna absolutamente, Dios se convierte en una amenaza absoluta para la autoridad. Es por eso que Cuba canceló el Día Nacional de la Juventud Católica en agosto», dijo entonces el jefe de la diplomacia estadounidense.

También el caso de la familia judía residente en Nuevitas, al norte de la provincia de Camagüey, que están a riesgo de ir a prisión por defender que sus hijos vayan a la escuela vistiendo la tradicional kipá, ha sido denunciado como una violación a la libertad religiosa.

Olaine Tejada, el padre de los niños que cursan tercer y séptimo grado, dijo que el gobierno esgrime el término de que en la isla la educación es laica, una decisión que los ha dejado «sin alternativas» para educar a los niños «porque en Cuba desde 1960 se prohibieron las escuelas privadas y religiosas».

Consultado por el periodista Tomás Cardoso sobre las vicisitudes que enfrentan en el municipio, Tejeda destacó que también son víctimas de ofensas antisemitas y acoso de las autoridades cuando se reúnen en su casa otros hermanos del judaísmo.

El acoso contra Alain Toledano, líder del Ministerio Sendas de Justicia, ha sido uno de los casos más notables de hostigamiento contra religiosos.

Toledano en estos momentos se encuentra acusado por el supuesto delito de «desobediencia» por haber realizado un evento femenino en su congregación pese a la prohibición de las autoridades.

El pastor considera que este año ha sido muy difícil para los creyentes cubanos y recordó el caso del abogado y periodista independiente Roberto de Jesús Quiñones, llevado a prisión por reportar la injusticia contra Ramón Rigal y Ayda Expósito, una pareja de pastores evangélicos que decidió educar a sus hijos en el hogar.

La familia Rigal fue condenada a dos y un año y medio de prisión, respectivamente, tras la acusación por «otros actos contrarios al normal desarrollo del menor».

Entre otras acciones que muestran el irrespeto a la libertad religiosa, figuran las confiscaciones de templos y las sanciones a personas que permiten ampliar o remodelar sus casas para realizar reuniones y encuentros religosos.


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